3.06.2010

Black Sheep

Somos Ovejas, que viajamos en montón. De lado a lado, siguiendo al buen pastor.

Somos igualitas, pareciera que Dios nos fabricó en masa, como un proceso de producción, con la míinima desviación estándar.

Aunque por más perfecta que es la creación del Señor, algunas veces sale una oveja que luce cual mancha en medio de la pulcritud. Que rompe la fila, camina en sentido contrario y, de vez en cuando, se escapa del rebaño, para pensar en soledad y preguntarse el propósito de su pastor. Intentar comprender que no es igual a las otras.

Las demás ovejas la miran, algunas se ríen de su oscuro color, la descartan del grupo y, ese tono azabache es el pasaporte al purgatorio, pues nació de noche, cuando los demonios deambulan y Dios duerme.

Esta sola y no entiende, si todas somos ovejas, ¿Por qué no fui como las demás? Mirando al cielo, por una vez cuestione el propósito del Dios que me creó.

Asi, en una noche tan oscura como mi lana, llegó esta sarta de letras que entraron a mi corazón como quien un santuario allana.

No eres oveja mala, solo eres diferente. Única y privilegiada, puedes correr sin un pastor y sabes elegir lo mejor para tí. Vivirás libre y sin ataduras, tolerando a las demás ovejas cabezas duras, que te tratarán como si una falla mía fueras.

Tu libertad e iniciativa son tan únicas como ese color que te dí, serán tus mejores cualidades; pero también las causas de tu dolor. Porque no eres del montón: Eres una oveja negra, marginada, diabólica, maldita por el rebaño. Descartada por ignorancia, cuando en realidad deberían saber tu propósito.

Ese pastor humano es egoísta y no debería dirigirlas. Pero las ovejas en su naturaleza son tontas, y para hacerlas entender tendría que hablar con cada una de ellas, en un lenguaje tan lento que me tomaría una eternidad.

La oveja negra en realidad es una líder, no un demonio, es más sabia que las ovejas blancas, y con su condición de vivir en el campo, comprenderá lo que el rebaño vive cada día. Pero aún con eso las tontas ovejas blancas jamás entenderán el pensar y el sentir tuyo: mi guardiana azabache.

Así que tendrás que esperar, a que llegue el momento de que nazca una como tú: Oscura , distante y tan libre que por una rara casualidad creerás que tienes un espejo frente a ti.

De vez en cuando, Dios nos crea, oscuras entre miles de blancas, dos granos de café entre un mar de leche.

Y ese rebaño blanco nos hace de lado. Dejemos que se rían, que nos insulten y denigren. Somos ovejas negras y caminaremos en sentido contrario, hasta que un día, ese rebaño blanco decida por fin seguirnos.


A Luisa, con cariño.

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